"Y derrepente se forma una opinión fuerte sobre el carácter de un hombre antes de tener la posibilidad de oír su versión de la historia. Cuando finalmente se le da a conocer el balance de los hechos, éstos restan y finalmente derrotan este prejuicio."
Nos engañamos, la vida es un hecho. Un hecho que no entiende de paradas, va minuto tras minuto y hora tras hora, sin descanso, sin pausas. Pero nosotros, todos, nos empeñamos en adelantarnos a todo, claro está sin saber que puede pasar mañana, o sin mañana, a los dos segundos siguientes.
Nos molestamos más en pensar que va a pasar que en el famoso "carpe diem". De vez en cuando deberiamos permanecer quietos sin avanzar de 4x4.
Aveces hay que arriesgar, hay que jugársela, sin dar por hecho nada. Porque a fin de cuentas si a veces no sabemos ni lo que queremos nosotros mismos, como podemos tener valor de dar por hecho lo que quieren los demás.
Y como dijo Voltaire "los prejuicios no son más que la razón de los tontos".
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