No sé muy bien por qué, pero el hecho de que toda mi vida se base en el hecho de hablar me deja sin respiración. Nos pasamos la vida hablando de cosas que a fin de cuentas no dejan de ser complementos para pasar el rato. Hablamos de todo tipo de cosas.. estudios, trabajo, tiempo, vidas personales.. "Hablar por hablar". Y hasta ahora no me había parado a pensar que realmente cuando consigues estar con una persona más de un minuto y miedo sin pronunciar palabra o el hecho de que con sólo con una mirada se sepa de que se trata lo que se te está pasando por la cabeza es lo que debería dejarme sin aliento.
En cierta manera, es estos tiempos que corren nos basamos más en lo que escuchamos que en molestarnos en interpretar los silencios y lo que se puede esconder tras ellos.
